Hasta que no termines

Screenshot_14Pilar Serrano, Médica especialista en Endocrinología y Nutrición, comenta el libro del español Carlos Gonzalez “Mi niño no me come” (seguramente muchas mamás han leído o escuchado/visto por allí el título) y señala que después de muchos años de estudio,  confirma su primera impresión: es el apetito el que regula la ingesta de alimentos; y, al menos en los niños, lo hace de forma adecuada a sus necesidades.

Los niños no tienen ideas preconcebidas de cuánto ni cuándo deben comer. No conocen (ni necesitan conocer) las recomendaciones del pediatra, ni las de la Organización Mundial de la Salud, ni lo que come el hijo de su vecina. Por eso no aceptan con facilidad las normas rígidas que a veces se les quiere imponer.

Gonzalez en la introducción de su libro, señala que la idea de no obligar al niño a comer, no debe considerarse, por tanto, como un «método para abrir el apetito», sino como una manifestación de nuestro amor y respeto por nuestro hijo. Al dejar de obligarle, va a seguir comiendo lo mismo, pero sin los sufrimientos y peleas que hasta entonces acompañaban a la comida.

El tema puede extenderse mucho más con las cientos de razones de nosotras las madres para preocuparnos porque nuestros hijos no comen, pero desde Luna Wasi, sólo queremos aprovechar esta oportunidad para dejarles este video que llama a reflexión.

Esperamos lo aprovechen!

Pueden ver los videos de la campaña “En tus zapatos” en el siguiente enlace.

¿Me das un besito?

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Hace poco fue  la clausura de la formación en educación libre que compartimos un grupo de personas muy motivadas e interesadas en el tema. La formación se realizó en la eco escuela Tikapata en Huayoccari, Cusco. Para el trabajo final  podíamos llevar distintos materiales y una de mis compañeras (¡gracias Mónica!)  presentó una serie de videos de la campaña “En sus zapatos” que realmente nos tocó el corazón.

Ahora comparto estos vídeos a través del blog de Luna Wasi, con la esperanza de llegar a más madres, padres, abuelos/as, tías/os y un sinnúmero de personas que acompañan la crianza de los niños y niñas en nuestra ciudad.

A continuación presento el primero de una serie de videos cortos y con un mensaje muy profundo donde podemos ver cómo se normaliza la violencia contra los niños y niñas, sin tomarlos en cuenta como seres humanos, individuos con sentimientos, pensamientos y derechos también.

En sus zapatos es el nombre de una campaña sin ánimo de lucro creada para concienciar sobre la violencia que sufren los niños y niñas a diario y que, a menudo, nos pasa desapercibida. Esta campaña fue lanzada en España el 20 de noviembre pasado, Día Mundial de la Infancia.

Fuente: https://unamadrecomotu.com/en-sus-zapatos/

Límites e hijos, ¿dónde, cuándo y cómo?

Por Gabriela Zavala Gianella (Educadora, psicomotricista, formadora  en Pedagogía Libre desde el año   2006)

El tema de los límites es un tema recurrente en los diferentes ámbitos de nuestra vida, sea cual sea la ocupación que tengamos, pero cuando nos convertimos en papás o mamás, entonces nuestras preguntas y cuestiones acerca de dónde, cuándo y cómo enfrentarnos con ellos se convierte en un aspecto presente en casi todas nuestras conversaciones: ¿leche a demanda o a horas pactadas? ¿Hay que despertarlo para que coma o lo dejamos dormir? ¿Qué se acostumbre a dormir en su cuarto o en nuestra habitación?… y una serie infinita de preguntas que se van complejizando a medida que nuestros hijos van creciendo e incrementando su capacidad para diferenciarse y expresar sus propios deseos y sentires.

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Creemos que la complejidad y la duda que nos embarga frente a tantas cuestiones sobre cómo posicionarnos en la crianza, proviene del paso que con los años se ha dado, de una manera autoritaria e impositiva de poner límites (de la que muchos de nosotros proviene) a un permisivismo confuso, donde los niños son los protagonistas en la toma de cualquier decisión. Surge el deseo entonces de no repetir las imposiciones frente a las que nos rebelamos, aunque al mismo tiempo aparece el temor de ser desbordados por una libertad-“libertinaje” que ocupe todos nuestros espacios  y nos deje sin poder de control.  No sabemos cómo encontrar un equilibrio y muchas veces pasamos de un grito a un regalo.

Pensamos que el problema se origina por la confusión de la libertad con la falta de límites, sin darnos cuenta que los límites son indispensables para el desarrollo y totalmente necesarios para la formación de la identidad y la autonomía. ¿En qué medida podemos respetar lo que el niño demanda y lo que nosotros demandamos? ¿Cómo encontrar un equilibrio?

Al respecto Rebeca Wild señala que si un niño pequeño ha conocido límites razonables, claros y confiables dentro de ambientes que facilitan la satisfacción de sus necesidades de desarrollo, crece con la conciencia de que hay reglas que permiten una rica y agradable convivencia con otras personas.

Estas reglas, nos dice la autora, no oprimen, no llevan a una doble moralidad para luego “obedecer al jefe”,  y  luego a escondidas hacer lo contrario. Son reglas de respeto mutuo, no de interferencia a los intereses personales, que se ajustan a los cambiantes estados de las personas y por lo tanto dan seguridad al individuo y a la sociedad. Una cuestión primordial en relación a los límites sería el poder reconocer cuáles son las necesidades auténticas de cada niño o niña, necesidades que dependen de la etapa de desarrollo en la que se encuentren.

Sigue leyendo “Límites e hijos, ¿dónde, cuándo y cómo?”

Movimiento libre y Actividad autónoma. ¿Qué implican?

¿Qué queremos decir cuando decimos que hay que dejar al bebé moverse libremente? ¿Aprenden los niños a moverse solos o necesitan de nuestra ayuda? ¿Qué quiere decir que el bebé es un ser con capacidad para la autonomía? ¿El desarrollo psicomotor es por aprendizaje o maduración? ¿Cómo lo aplico en casa? ¿Qué hago? ¿Por dónde empiezo?

 

¿Qué es el Movimiento Libre?

Se podría decir que el Movimiento Libre consiste en dejar que el bebé se mueva libremente y sin intervención del adulto. El movimiento se da de forma espontánea y autónoma. Al bebé/niño/a no se le coloca en ninguna posición a la que no haya llegado por sí mismo/a (salvo la inicial boca arriba) y en ningún caso se le exige, anima o incentiva a que realice ningún movimiento ni logre ninguna posición.  El movimiento del niño/a es libre y está liberado de cualquier voluntad ajena a sí mismo (movimiento autónomo).

 

Emmi Pikler* fué construyendo una pedagogía diferenciada en 2 tiempos fundamentales:

  1. Un vinculo seguro con la figura adulta a través de los cuidados cotidianos. Una relación adulto-infante de confianza que permita al infante sentirse tranquilo y satisfecho consigo mismo y con el mundo que le rodea. Una relación y una forma de comunicación efectiva que acompañe al bebé niño en el desarrollo de un sentimiento de competencia sólido y una personalidad armónica. Para ello en Loczy cuidan mucho los Cuidados Cotidianos de higiene, sueño y alimentación, así como las formas de Comunicación con el bebe/niño.
  2. “La no intervención del adulto en el desarrollo y maduración psicomotora del infante, así como preparar la disposición material y espacial para que este movimiento pueda darse y el bebé/niño pueda desplegar sus capacidades. El adulto no coloca al infante en posiciones a las que no ha llegado por sí mismo, pero ofrece un acompañamiento atento y apoyo en el desarrollo psicomotor, la actividad autónoma y los cuidados cotidianos.

¿En qué se basa el movimiento libre?

  • Confianza plena en la iniciativa del infante y en su capacidad para moverse y relacionarse con el mundo que le rodea, objetos y seres, así como su capacidad para la autonomía y la comunicación.
  • El desarrollo psicomotor es un proceso madurativo que no necesita de enseñanza.
  • Un desarrollo armónico de la lateralidad, el equilibrio y el movimiento solo puede estar asegurado cuando dejamos que estos maduren y se desarrollen a su propio ritmo, un ritmo que debe estar marcado por la iniciativa del infante y no por la del adulto.
Emmi Pikler* (1902-1984) fue una pediatra húngara a la que en 1947 le encargaron la dirección del Instituto (orfanato) Loczy de Budapest. El Insttituto Loczy acogía a niños y niñas desde el nacimiento a los 3 años como máximo y con una ratio de unos 10 infantes por adulto. Una de las cosas que más preocupaban a Emmi Pikler y aquello que la llevo a sus investigaciones más exhaustivas sobre el desarrollo de la motricidad, fue que en Loczy no se diera lo que se conoce como síntomas de hospitalismo, un fenómeno que hace que bebés y niños/as criados en instituciones se vuelvan apáticos, indiferentes al mundo y las relaciones, tristes y con un desarrollo psicomotriz y cognitivo deficiente.

Fuente: Tetaaporter